La dinámica compradora del Banco Central se mantuvo en el segundo mes del año. Desde que arrancó este proceso, la entidad que preside Santiago Bausili acumuló U$S 1.196 millones en 21 ruedas consecutivas, con la adquisición de U$S 39 millones de ayer. En ese contexto, las reservas internacionales brutas cerraron la jornada en U$S 45.109 millones, con un incremento diario de U$S 607 millones.
El aumento en la compra de divisas responde, entre otras razones, a un mayor ingreso por liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y a colocaciones de deuda por parte de empresas privadas. De acuerdo con estimaciones oficiales, restan ingresar alrededor de U$S 3.600 millones provenientes de compañías que obtuvieron financiamiento externo. Estos factores permitieron incrementar la oferta de dólares en el mercado local. El Banco Central había proyectado que la adquisición de divisas podría ubicarse entre los U$S 10.000 millones y los U$S 17.000 millones, según la evolución de la remonetización.
La acumulación de reservas es una de las metas que la administración del presidente Javier Milei acordó, en abril pasado, con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ese organismo tiene previsto enviar este mes a sus técnicos para que realicen la segunda revisión de metas, entre ellas, la situación del Banco Central y el poder de fuego de sus reservas. En el camino, la Argentina tiene que pagarle unos U$S 878 millones por intereses de la deuda. En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó la maniobra por la cual el Gobierno argentino adquirió Derechos Especiales de Giro (DEG) para el pago de los intereses de la deuda externa. En un posteo en X, Caputo calificó como “falso” una nueva supuesta ayuda del secretario del Tesoro, Scott Bessent, a la Argentina y explicó: “el país está simplemente pagando los intereses al FMI. Esos intereses se pagan en DEG”.
“Si se pagaran en dólares, les transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se pagan en DEGs, hay que comprarlos. Se los compramos a Estados Unidos porque son vendedores de DEG. Una operación común, que se hace a precio de mercado”, subrayó el funcionario. A través de una operación de venta de DEG, Washington giró a la Argentina 808 millones de dólares, permitiendo que el país cubra el vencimiento de intereses con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La operación consistió en la transferencia de activos de reserva internacional desde el Tesoro estadounidense hacia las cuentas argentinas a cambio de monedas convertibles. Esta ingeniería financiera permite al país cumplir con el organismo multilateral sin drenar sus dólares físicos.
Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), en el frente hard dollar hay que estar atentos a cualquier reacción del mercado a las declaraciones de Caputo realizadas ayer en Radio Mitre. Al respecto, el ministro de Economía señaló que, por el momento, no existen intenciones de volver a tomar deuda en el mercado internacional. El equipo económico apunta a un riesgo país en el rango de 400/450 puntos básicos antes de salir al mercado.
Según PPI, el segundo trimestre aparece como el claro candidato, ya que la acumulación de reservas podría acelerarse sensiblemente en plena cosecha gruesa, la inflación podría comenzar a desacelerarse y algún tipo de reforma laboral ya debería haber transitado el Congreso. Aun así, cree que podrían verse apurados si buscan capitalizar este excelente momentum, tanto desde el plano local, con una marcada acumulación de reservas, como desde el frente internacional, en un contexto de fuerte apetito por riesgo emergente. “Como dice el viejo refrán, uno juega con las cartas que le tocan, no con las que quisiera tener. En otras palabras, esto puede interpretarse como una apuesta agresiva del gobierno a que el buen clima para los mercados emergentes se mantendrá intacto hasta esa ventana”, finaliza.